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cuentos apócrifos 2

Iniciado por sufiazafrán, Abril 23, 2018, 11:40:59

sufiazafrán

Buenas, gente:

sigo con mis cuentos apócrifos. Hoy os dejo un relato de los que le gustan a Kelemvor. Es muy para adultos, gente sensible abstenerse:

La victoria de Gbaji

"Con la historia de Gbaji aprendemos que los demás son débiles y estúpidos, porque cuando pasa el peligro se relajan y se olvidan de sus enemigos. Entonces estos pueden volver con un disfraz y engañarlos de nuevo. A veces los imbéciles olvidan un disfraz y puedes usarlo de nuevo, y es muy gracioso porque los engañas con el mismo truco otra vez.”

El maestro dice esto mientras los otros hermanos violan a una mujer. El maestro se acerca riendo complacido, metiéndole el pene en la boca a la incubadora, y continúa hablando:

"Con la historia de Gbaji aprendemos que las mentiras más grandes son las que nos decimos a nosotros mismos, y que podemos utilizarlas para engañar a los demás, que son débiles y estúpidos.”

El maestro berrea complacido cuando se corre, llenando de leche masculina la boca de la mujer, que traga las descargas desesperada por conseguir aire. Cuando termina, el maestro continúa hablando:

"Con la historia de Gbaji aprendemos que es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que lo han engañado, y que debemos usar las mentiras de nuestros antepasados a nuestro favor. Los demás se las creen porque es lo que quieren creer, y porque son débiles y estúpidos.”

El maestro mira al hombre que hay atado en un rincón de la caverna, al que dos hermanos sostienen para asegurarse de que lo ve todo.  El maestro se rí­e otra vez:

"Con la historia de Gbaji aprendemos que todo es mentira y nada está prohibido. Hay que dejarlo todo atrás y ser uno con la mentira, para cegar a todos los demás, que nos seguirán porque creen lo que quieren creer y no se les puede convencer de lo contrario, y porque son débiles y estúpidos.”

El maestro desenvaina su arma, una espada dura y afilada, y la apoya contra el cuello de la mujer, que ya tiene otro rabo en la boca. El maestro mira al hombre y le habla, aunque sabe que no puede entenderle:

"Con la historia de Gbaji aprendemos que si tengo que matar a un hombre, miento a su hermano para que lo haga, así­ matas a dos hombres sin esforzarte, y si tienes suerte al resto de su familia. Es muy gracioso cuando violas a la esposa del asesino a la vez que le cuentas por qué ha matado a su hermano, y que él no tiene la culpa, porque lo han engañado, por ser débil y estúpido.”

El maestro le corta el cuello a la mujer, que comienza a ahogarse con sangre y leche masculina. Los otros hermanos siguen a su tarea como si nada. El maestro se arrodilla y la mujer muere mirándole a los ojos, él se rí­e y se vuelve hacia el hombre, que llora y llora, y luego se derrumba.

"La historia de Gbaji nos enseña que victoria y derrota son solo disfraces que pueden intercambiarse en el momento adecuado. Los demás creerán que han ganado o creerán que han perdido, porque quieren creer que todo ha terminado y es imposible convencerles de lo contrario cuando te han visto derrotado o victorioso, porque son débiles y estúpidos.”

Los gritos de hombres y el sonido de armas comienzan a llegar desde la entrada de la caverna. Oí­mos a los demás correr furiosos hacia nosotros: alguien ha debilitado la mentira. El maestro se vuelve hacia una salida angosta que lleva a un túnel secreto que solo él y yo conocemos. Los otros hermanos se preparan para luchar por sus vidas.

"La historia de Gbaji nos enseña que solo importa la mentira, que nos une en los secretos que la mantienen viva. Si alguien la debilita con verdades, tienes derecho a hacer con él lo que desees, porque se ha vuelto débil y estúpido, como los demás.”

Sigo al maestro, que corre levantando su ropa para no tropezar. Le aúpo con mis manos para que pueda alcanzar el saliente que lleva al túnel secreto. Cuando está arriba, espero a que alargue el brazo para ayudarme, pero me lanza un cuchillo y me hiere en la pierna:

"La historia de Gbaji nos enseña que un maestro no es ajeno a la mentira y nunca cuenta toda la verdad. Si sigues a un maestro eres débil y estúpido, y tengo derecho a hacer contigo lo que desee, como con los demás.”

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