Atamar Blackwood

Iniciado por MrOizo, Febrero 15, 2016, 01:48:47

MrOizo

Febrero 15, 2016, 01:48:47 Ultima modificación: Febrero 15, 2016, 12:01:06 por MrOizo
Una corta historia introductoria de un personaje para la partida de HM5a en la que juego. Se trata de un clérigo del Señor de la Muerte:

CitarNacido en P'Bapar, o al menos abandonado allí­, tengo más de 20 inviernos pero menos de 25. Mi memoria no alcanza tanto. Tan sólo sé que me "dieron" una edad en el horfanato y se han contado los años a partir de entonces.

Como todo buen huérfano, fuí­ un diablillo. Robaba lo que podí­a, y lo que no, me lo ganaba con el juego. Unos amiguetes y yo nos montamos un timo en el que tení­amos una nuez, y una pequeña bolita de madera. Entonces mareábamos la bola entre las distintas nueces - habí­an tres - y hací­amos malabares para engañar y confundir el ojo del primo jugador. Solí­amos tener un infiltrado que jugarí­a contra nosotros y ganarí­a algunas veces, de tal modo que animase a otros a hacer lo mismo. Claro, lo que el resto de gente no sabí­a era que cuando jugaban contra nosotros, les dejábamos ganar alguna vez cuando las apuestas eran bajas, pero perdí­an cuando la apuesta era mayor. Simplemente no habí­a bola debajo de ninguna de las nueces cuando apostaban fuerte.

Estábamos a menudo huyendo de los guardias debido a esto, pero en general sacábamos un dinerillo. Todo fué bastante bien hasta que un dí­a me pillaron. No, la guardia no, imbécil, otra persona. Al tener que estar moviéndonos, una de éstas veces montamos el teatro delante de una de las salidas del cementerio. Nuestro puesto llamó la atención de uno que tení­a pinta de enterrador, y se puso a jugar. Como de costumbre, le dejamos ganar algunas apuestas bajas para alimentar su confianza, y cuando picó el anzuelo, le hicimos perder perdió. El muy mamón nos pilló haciendo trampas y cuando intentamos salir corriendo, lograron escapar todos menos yo. No sabí­a qué me habí­a hecho, pero no podí­a separar uno de mis pies del suelo.

Primero me obligó a devolverle su dinero, luego me empezó a propinar bofetadas hasta que mi pie se soltó del suelo, entonces me agarró del pelo y me arrastró a tirones a una de las criptas del cementerio. Me encerró en ella y se marchó, dejándome en la total oscuridad.

A las pocas horas - creo - abrió la cripta y me lanzó una manta, comida y agua. No dijo nada. No contestó a ninguno de mis insultos. Me volví­ a sumir en la oscuridad de la cripta.

Al dí­a siguiente, por la noche, entró en la cripta con una antorcha en una mano y una mesita en la otra, y sin mediar palabra, me miró, dejó la antorcha colgada en un sujeta antorchas. Se sentó frente a mi, colocó la mesa y se sacó unas nueces partidas y una bola de madera. Comenzó a hacer el juego de la nuez delante mí­a y cuando hubo terminado de moverlas, hizo un gesto con su mirada para que eligiese. Acerté la primera. Asintió y volvió a mover las nueces, ésta vez un poco más rápido. Volví­ a acertar. Así­ varias veces. Al fin habló, y me dijo que mi vida era una cuestión de azar, pero que hay algo que siempre es igual tanto en el azar como en la vida, una certeza inaludible... Tarde o temprano siempre se pierde.

Me habló largo y tendido sobre a lo que se dedicaba, a quién serví­a, y cómo lo hací­a. Me habló de las ventajas y desventajas de su sacerdocio. Me dijo que tení­a la capacidad y la astucia necesaria como para ser un seguidor de Grawdyng, Señor del Inframundo. Me dijo que podí­a oler la muerte a mi alrededor, y que tení­a dos opciones: lavarme más a menudo o abrazarla y amarla cual furcia de una sola noche, sólo que eternamente, y como a cualquier furcia, tendrí­a que pagarle cada vez más para lograr una recompensa cada vez mayor. Sep, la muerte es una furcia que se acuesta con cualquiera. La muerte no es amante de un sólo mortal, si no de todos y cada uno de ellos. Los ama y los mima, pero sobretodo a aquellos que aceptan la muerte. La muerte no tiene prejuicios, aunque sí­ tiene preferidos.

Antes de que hablase, le odiaba y temí­a;
mientras hablaba, le observaba y atendí­a;
y cuando terminó de hablar, lloraba y asentí­a.

De eso hace muchos años. Tras ser iniciado se me envió junto a una congregación de hermanos - algunos iniciados, otros de mayor antigüedad - a éstas tierras, Algunos se quedaron en los distintos pueblos por el camino, otros seguimos avanzando. Aún éramos media docena cuando pasamos por Frandor y decidimos a quién le tocaba quedarse de forma democrática - a mi me tocó la pajita más corta -. Tras ello, me despedí­ de mis hermanos - nos mandamos a la mierda mutuamente - y así­ se quedó la cosa.

He estado haciendo trabajos aquí­ y allá enterrando a los muertos y encargándome de ellos. Todo ésto recibiendo la mí­nima limosna para seguir viviendo, aunque a duras penas. Hablando con los soldados de la empalizada me enteré de cierto grupo que se dedica a traer muerte a los trasgos y koboldos de la región, incluí­das otras criaturas menos inteligentes. Como no poseí­a dinero para dejar mi guadaña guardada en la fortaleza a cambio de dinero, le "supliqué" al herrero guardármela.

Varias veces hice aquello, y me adentré a la fortaleza Frandor para intentar contactar con alguno de éstos personajes. Pero no resultó fácil. Indagué en distintos sitios, distintas tiendas, tabernas, hostales. Incluso pregunté al párroco, el cual desde luego no parecí­a muy contento de verme. Hablando con varias personas al final saqué en claro algo: éstos aventureros pasaban menos tiempo dentro de la fortaleza que fuera matando quién sabe qué criaturas, y su número. Hace poco tuve suerte, sin embargo, y me topé con una criatura extrañí­sima por estos lares: un gnomo titán!

Según algunas de las gentes con las que habí­a hablado, habí­a un gnomo titán en el grupo, por lo que sin lugar a dudas debí­a de ser uno de los hombres a los que buscaba. Así­ pues, me dirigí­ a él y le hice una reverencia al titán, a lo que éste me respondió con un "Qué pasa, es que tienes que agacharte para verme, gilipollas?". Se me formó una medio sonrisa al verle la cara. Era hermosa, estaba lleno de cicatrices, unas causadas por cortes, otras seguramente quemaduras. Si el aura de muerte fuese combustible, se podrí­a hacer una hoguera con la suya que iluminase tanto que se podrí­a ver desde Vew. Al final, con unas cosas y otras, logré ganármelo, y cuando le dije que era un Segador, llegó incluso a insistir en invitarme a unas copas. Acepté de buen grado.

Desde entonces viene a buscarme cada cierto tiempo para contarme sobre sus últimas andanzas, y cómo se bañó tanto en la gloria de la victoria como en la sangre de sus ví­ctimas.
Groobab, DM Troll de D&D nivel 51


Kelemvor Freshbane

Me ha gustado y me he quedado con la duda del tamaño que tendrá un gnomo titán, es la primera vez que escucho de tal criatura.

Corrige esto:
Cita de: MrOizo en Febrero 15, 2016, 01:48:47le hicimos perder perdió.


MrOizo

Ah, veo que el tachado no se copió también. Ahora lo edito. En cuanto al gnomo titán, te explico: el mí­o por ejemplo mide 99 cm y pesa 30kg. Es básicamente lo mismo que se te pueda pasar por la cabeza con un gnomo normal pero de Wistrol. Son el equivalente a los espartanos para los gnomos. Poseen el mismo humor negro que sus primos, pero con un toque algo más oscuro. Aquí­ va una cita para hacerte una idea de la forma de pensar de los gnomos titán.

CitarTheir idea of a good practical joke is putting scalding water down someone’s backside or sewing someone up in their sleeping bag and rolling them down a hill into a sleeping pack of Aarnz Hounds.
Titans believe that mercy is for the weak, but they are not interested in slaying opponents so much as humiliating them and causing permanent, crippling physical or psychological damage and scars.


Y aquí­ la única imagen que he visto:



Y ésta es una imágen que vi por ahí­ y modifiqué un poco el color de pelo únicamente... Me pareció que pegaba mejor con la imagen que me habí­a hecho:

Groobab, DM Troll de D&D nivel 51


Kelemvor Freshbane

Muy curioso.

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Trebolillo Jackson

Me encanta. Sobretodo lo de las cicatrices del fuego de Berry. xD

MrOizo

Cita de: Trebolillo Jackson en Febrero 15, 2016, 12:19:24
Me encanta. Sobretodo lo de las cicatrices del fuego de Berry. xD


icon_lol

Para al que le interese: las cicatrices de fuego fueron -en sus dos ocasiones- causadas por sus mismos compañeros. Pero para un gnomo titán, eso y las otras cicatrices son medallas de honor. icon_truestory
Groobab, DM Troll de D&D nivel 51


Trebolillo Jackson

Dan andaba mosqueao esta mañana conmigo por el asunto de la antorcha en la cara. Implementaré heridas de cicatrices para aumentar las risas.

MrOizo

Cita de: Trebolillo Jackson en Febrero 15, 2016, 12:34:09
Dan andaba mosqueao esta mañana conmigo por el asunto de la antorcha en la cara. Implementaré heridas de cicatrices para aumentar las risas.


Que no me hubiese pedido el pergamino cuando andaba ocupado. Además, lanzar un trozo de papel sobre un rí­o no conllevaba buenas consecuencias.

Y bueno, en teorí­a la curación mágica evitarí­a que se formasen cicatrices en un principio aunque no ponga nada. En mi caso no hubo curandero durante la mitad de esos encontronazos, y como además a Berry le molan, pues eso. xD
Groobab, DM Troll de D&D nivel 51


Kelemvor Freshbane

Si lo he entendido bien el gnomo titán se puede resumir de la siguiente forma.


  = icon_trollface

MrOizo

Uff, no sé, creo que troll se queda corto para definir a éstos:

CitarThe higher the rank of the offender, the fiercer the punishment for besmirching the Honor of the gnome titan. Typical soldier punishments include beating followed by weeks of torturous guard duty. The punishment for officers includes flogging followed by being sewn into a sack with a wild animal and being tossed down a well or being chained to a savage beast then having it set loose down a dangerous mountain trail.


Y éste es el consejo que dan para jugar esta raza:

CitarAdvice on playing a gnome titan: Dude, you’re a gnome titan. A Gnome Titan. You kick arse. You have so much arse to kick, you can’t kick all of it now, so you take names so that later you can remember to kick those you can’t get to just now. People say you’re short, but you don’t see it. You’re as big as a hill giant. And anyone that even thinks otherwise gets a swift kick in the ‘nads. Napoleon was probably a gnome titan; you both have the same complex and when he got pissed, he frickin’ conquered some world power or other like Austria or Prussia or something in a few days. That’s you in nut shell. You don’t take crap from anyone. You’re a lean, mean, fightin’ machine!
Groobab, DM Troll de D&D nivel 51


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