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Primero de Rol: Desafí­o Story Cubes

Iniciado por EbaN de Pedralbes, Septiembre 08, 2015, 09:29:50

EbaN de Pedralbes

En el blog de primero de rol han iniciado esta curiosa iniciativa basada en el juego de mesa Story Cubes. Curiosamente le regalé a mi sobrino este juego estas pasadas navidades, y consiste en un juego de contar historias. El juego esta compuesto por un set de dados de seis caras, donde cada cara representa algo. Usando las distintas caras de los dados se pueden contar historias.
Y estas son las historia que he creado yo en función de los dados que se pueden ver en las imágenes.

Primero de Rol: Tirada número 1 de Story Cubes.

Tirada número 1 de #StoryCubes


La joven se despertó con torpeza, como si aún quisiera dormir un rato más, pero era consciente de que la luz solar entraba en la vivienda con demasiada fuerza. Al levantarse pudo comprobar que se habí­a quedado dormida, y que una vez mas llegarí­a tarde.

En la mesita, al lado de la cama, solo habí­a una manzana empezada. Con curiosidad, la joven se llevo la mano hací­a su mandí­bula como reconociendo que ella habí­a masticado esa fruta. No habí­a restos en la cama de la piel de la manzana ni tampoco marcas en la sábana de la cama que indicasen que hubiese estado masticando allí­. Pero, ¿Como habí­a llegado hasta allí­ esa manzana si ahora no era precisamente su temporada?

La joven se alzó de la cama con energí­a, aún tení­a que hacer sus tareas de la casa. Al abrir la puerta de la habitación fue consciente por primera vez de algo qué se le habí­a pasado por antes. En la cama estaba aún su cuerpo, inmóvil y sin vida.
En la puerta habí­a un hermoso arco iris que se dirigí­a hací­a una intensa luz, y de fondo escuchaba el alegre cántico de sus compañeros de piso enanos que cantaban alegremente cuando iban a trabajar.




Primero de Rol: Tirada número 2 de Story Cubes.

Tirada número 2 #StoryCubes


El joven muchacho se sentó a la mesa con cara de preocupación mientras la gente alrededor le observaba. El silencio fue roto por los murmullos y los gritos de los encargados de las apuestas cuando el joven situaba su mano derecha sobre la mesa, al lado del gran cuchillo. En la pantalla grande se apreciaba la mano con precisión, tení­a algunos cortes pero eran todas viejas heridas ya cicatrizadas.

La gente comenzó con las apuestas, se escuchaban voces y gritos mientras los apostadores entregaban resguardos y apuntaban en la pizarra. Un cronometro se activo en la pantalla grande situado a cero mientras empezaba una cuenta atrás desde el número cinco.
El joven tomó el cuchillo con la mano izquierda, con fuerza y determinación, y lo sitúo junto a su mano derecha.

CINCO, CUATRO, TRES, DOS, UNO, ¡CERO!
En cuanto la cuenta atrás llegó a cero el joven empezó a mover el cuchillo alrededor de sus dedos. Al principio despacio pero poco a poco fue cogiendo velocidad mientras el cronometro avanzaba. El sudor empezaba a acumularse en su rostro pero seguí­a moviendo el cuchillo con soltura y precisión... hasta que el cuchillo se clavó en el borde del dedo í­ndice y empezó a sangrar a borbotones. No consiguió batir el récord pero se quedó cerca, los ganadores sonrí­an mientras recogí­an sus ganancias, los perdedores se alejaban con rostros tristes mientras un enfermero atendí­a al muchacho herido.

BONUS TRACK




Primero de Rol: Tirada número 3 de Story Cubes.



La música se repetí­a por el bosque propagándose de un lado a otro con rapidez. Se trataba de una alegre melodí­a proveniente de una flauta, un sonido muy bello que hací­a que todos los seres vivos se pararan a escucharlo.
El grupo de humanos se paro frente al camino, donde la armoní­a y la cadencia del sonido resultaba ser de lo más hipnótico. De alguna forma la música les llamaba al interior del bosque.

Ellos vieron como a la luz de la luna la floresta parecí­a abrirse para dejarles pasar, como si no quisiera retrasarlos. En el interior del boscaje habí­a un enorme claro, y la música procedí­a de allí­. En el centro del mismo, sentada sobre un gran tocón, habí­a una hermosa mujer con una flauta de madera de ébano y una corona de flores sobre la cabeza. Su rostro mostraba unas orejas alargadas, y su cuerpo una extrema delgadez con largos y esqueléticos brazos.

Cuando los humanos se acercaron a su posición dejo de usar la flauta y sonrí­o a los recién llegados con una sonrisa lasciva. Se tomó su tiempo para observarlos bien, ya que ella no parecí­a tener ninguna prisa. Los seres humanos seguí­an en trance, hechizados ante la presencia de la reina faérica.
- Seres humanos, os he invocado para devolveros esto.
Y a sus pies se materializó un cesto de mimbre ocupado por un bebe. Este sonreí­a mientras moví­a su pequeña mano en forma de saludo mientras los humanos se miraban con incredulidad. Todos menos el mago criamon que era quien habí­a estado esperando este momento los últimos siete años.
Fe en el Caos

EbaN de Pedralbes

Primero de Rol: Tirada número 4 de Story Cubes.





El soñador abrió los ojos y se vio deslumbrado por la intensa luz. La ciudad que tení­a delante era bella, e inmensa, pero lo que destacaba por encima de todo era la gran presencia por sus calles de gatos de todo tipo, raza, tamaño o color. Sin duda alguna se encontraba en la ciudad de Ulthar pero no era ese su destino. Se puso en pie y avanzó despacio, intentando no pisar ni dañar a ninguno de ellos pues como es bien sabido no se pueden matar gatos en la ciudad de Ulthar. Se sorprendió cuando observó como los gatos hablaban entre ellos en un lenguaje desconocido. Asustado por la gran presencia de estos animales decidió tomar un tranquilo y vació callejón. Pero quiso la dichosa fortuna que se encontrase allí­ con un un zoog enfrentándose a un gato pardo. Los zoogs son como pequeños roedores con tentáculos asomando sobre sus hocicos, y cuentan también con una poderosa mandí­bula. Su primera intención fue huir del lugar pero no ayudar al gato podrí­a ser lo mismo que haberlo sentenciado a muerte. El soñador cogió un palo y lo uso para hostigar al zoog, esto le permitió al gato recuperarse y expulsar un potente bufido. Instantes después llegaron siete gatos que se lanzaron sobre el zoog, derribándolo y acabando con él usando sus garras y dientes.

Los gatos volvieron a ser mansos y tranquilos cuando el zoog murió. Aun con su sangre en los hocicos, los gatos se le acercaron para enredarse entre sus piernas juguetones. El soñador estaba aún asustado cuando una mujer se presento delante suya. Era un joven voluptuosa y hermosa, aunque al verla de cerca comprobó que tení­a rostro de gato y garras en las manos. Y junto a ella llegaron otros siete gatos, y una tigresa. Se presentó como la diosa Bast, le agradeció haber salvado a uno de sus gatos y le ofreció su ayuda. El soñador respiró algo más tranquilo ante el ofrecimiento y cortésmente solicitó indicaciones para poder continuar su viaje hasta el bosque encantado. La diosa Bast realizó una reverencia y hablo en ese lenguaje desconocido con uno de los gatos, un gato doméstico con sobrepeso y un bulto extra en su espalda. Y así­ fue como el soñador encontró un guí­a para continuar su camino. El gato resulto ser muy arisco, no dejando que se le acercará demasiado. Pero le guí­o hasta un pozo, y sorprendentemente le hablo en su mismo idioma para indicarle que debí­a seguir el viaje por ahí­.

Para bajar por el pozo uso la cuerda pero lo que habí­a abajo no era agua sino un antiguo pasadizo que se abrió al mismo bosque encantado. El lugar era hermoso, la naturaleza lo cubrí­a todo pero destacaban a lo lejos los 700 escalones del sueño profundo que era su ví­a de salida de las tierras del sueño. Pero antes debí­a viajar hasta el interior del bosque, esquivando los grandes cí­rculos de megalitos y teniendo cuidado de no acercarse demasiado a los hongos fosforescentes. Pues en el centro del bosque encantado se encuentra el gran roble donde los zoogs realizan un vino mágico, el objetivo de su búsqueda. Cuando alcanzó el centro del bosque pudo visualizar una gran losa, la entrada al mundo subterráneo. Intento evitarla pero se encontró rápidamente con la presencia de una figura misteriosa que se materializo delante suya. El soñador se sorprendió pero pudo hablar con la sombra humanoide, y tras conversar con ella pudo intimidarla lo bastante para convencerla de que no abrirí­a la losa a cambio del vino mágico de los zoog. Y así­ fue como Randolph Carter volvió a ascender los escalones del sueño profundo para abandonar las tierras del sueño.




Primero de Rol: Tirada número 5 de Story Cubes.



El bibliotecario observaba atentamente a la mujer que leí­a un viejo libro a la luz de una vela. Por mucho que la conociera no podí­a dejar de observar sus rasgos faéricos tan evidentes. Piel blanca, brazos delgados, orejas alargadas, y esa desagradable afición a masticar hojas de menta. Se hací­a llamar Achillea, el nombre que adoptó cuando supero el reto del guantelete del aprendiz, de la casa Merinita.

Uno de los grogs, un habitante de la alianza, llamo a la puerta antes de entrar y dejo la antorcha a la entrada de la biblioteca. El bibliotecario se limito a señalar donde estaba sentada la mujer. Aunque ya era tarde, y era la única persona que quedaba en la sala.
El grog habló en voz baja pero Achillea le ordeno que alzará la voz, no habí­a nadie mas a quien molestar con la conversación. El joven muchacho le explicó el problema mientras el bibliotecario luchaba por no quedarse dormido. Algo habí­a asustado a los animales de la granja, dentro de la alianza. No solo estaban asustados los perros y los caballos, sino también las gallinas, las ovejas, la vaca y el gato gordo que viví­a en las cocinas. La guardia estaba preocupada, no sabí­an a que atenerse.

Achillea abandonó la biblioteca y descendió hasta el establo directamente. Los caballos eran los animales más valiosos de la alianza, no solo eran un medio de transporte sino los más caros a la hora de reemplazarlos. Pero los animales ahora estaban tranquilos, un vistazo rápido le permitió ver un rasto claro y evidente para alguien como ella. Enseguida supo que algo faérico habí­a entrado dentro de la alianza. Podrí­a ser algo peligroso, tal vez algo travieso, o una criatura asustada. Pero siguiendo el rastro fue a acabar en el corral de las ovejas. Dos pequeñas hadas se encontraban debajo de una oveja, bebiendo su leche. Tan solo se trataba de dos criaturas hambrientas, pero para Achillea eran una excusa para presentarse ante la corte dorada. Una excusa para obtener algo a cambio de esta travesura, por eso se dibujo una gran sonrisa en su rostro.
Fe en el Caos

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